Ahora recobro un buen artículo que encontre en la página de Michael en México ya que había estado pensando mucho en ello, coincido plenamente con su opinión, y es que yo me he topado con los 2 polos y muchas veces me da coraje el ver de que forma tan ruin se aprovechan de la situación, espero el paso de los años y la colaboración de la sociedad mejoren en mucho esto.

 
Privacy, Pt. I
A partir del homenaje póstumo que los grammys hizo a Michael Jackson he entrado, nuevamente, en el dilema que ha conflictuado a muchos fans por años, especialmente en los momentos difíciles de la vida de Michael, y ahora, en la vida de su descendencia. Esa delgada línea… privacidad y vida pública. ¿Cuándo es justo, cuando no – y ahora más que nunca – porqué lo es?
Michael siempre dejó en claro que la prensa iba demasiado lejos, publicando cosas irrelevantes acerca de su vida e inventando historias que jamás concordarían con quien era Michael Jackson en realidad. Por años escondió los rostros de los ahora mundialmente reconocibles Prince, Paris y Blanket. Mientras que Michael buscaba promover su trabajo, artístico y humanitario, era más fácil encontrar gente que supiera el último chisme sobre él que su última canción a la venta.
No es gratuito que los fans tengamos especial coraje y aberración a la prensa, Michael sin duda tuvo buenas razones para quejarse y, aunque muchas veces caía en oídos sordos, sus razones para proceder como lo hacía eran totalmente coherentes.
Hoy en día entre nosotros hay opiniones especialmente contrastantes con respecto a lo que debe hacerse con el legado artístico de Michael, con su herencia material y con sus hijos. Por un lado hay quienes evitan toparse con imágenes de los niños sin importar las circunstancias, mientras que por otro hay clubes de fans de chicas, y algunos chicos, enamorados de los que gusto en llamar, los herederos al trono.
Ambos lados tienen razones para actuar como lo hacen, y ambos deben saber que nosotros como público espectador (de alguna manera, espectador de sus vidas) tenemos responsabilidad sobre el estilo de vida que tienen estos jóvenes. Personalmente encuentro conveniente considerar que los niños han crecido bajo los reflectores y es virtualmente imposible hacer que los dejen tener vidas normales, como Michael comentó una vez en el (infame) documental “Living with Michael Jackson”. Sin embargo creo que ellos merecen tener lo más cercano a una vida normal. Tal vez, ser solo considerados entre los jóvenes superestrellas promedio.
Por supuesto nos preocupa el bienestar de estos chicos: los hemos visto crecer, sabemos que tuvieron un padre maravilloso y respondieron de igual manera a él, dándole tal vez la etapa más feliz de su vida. Después de todo, es cierto que nuestro amor por Michael nos hizo sentir siempre que éramos una parte de sus amistades. Entonces, si su bienestar es nuestra preocupación, creo que alimentar la demanda de fotos suyas de paparazzi no es la mejor forma de asegurarnos de que estén bien.
Todos sabemos que aunque puede haber intermediarios en el testamento, los beneficiarios del mismo son Prince, Paris, Blanket y Katherine Jackson. De alguna manera, comprando algo de Michael, o con la firma oficial de Michael o sus empresas, estamos asegurándonos de que ellos tengan lo que necesitan materialmente (y seguramente más de lo necesario).
Todos sabemos también que, en la vida, no todo es material. El amor, por “invisible” que sea, es una necesidad básica que no puede darnos el dinero, aunque tengamos todo el que pueda existir. Como pasó con Michael, la mejor forma de demostrar el amor es estando ahí, en las buenas, en las malas y en las peores.
Un tip muy útil, que seguramente muchas personas ya están utilizando alrededor del mundo, es el correo. El internet en estos casos es fútil. Las personas que usan identidades falsas en prácticamente todos los medios y redes sociales es enorme y no vale la pena gastar las emociones propias en falsedades y mentiras. Nada como una carta de papel que, con un nivel de inglés básico, demuestra el apoyo que les brindamos, además de recordarles que pensamos en ellos u oramos por su bien.
Debemos recordar que, aunque muchas personas especulamos sobre el futuro de estos niños, debemos mantener estas ideas para nosotros mismos dentro de lo posible. Después de todo son niños. ¿Por qué? Al igual que pasa con cualquier otro niño, queremos que nos pregunten lo que NOSOTROS queremos ser de grandes, no que nos pregunten si seremos lo mismo que nuestro padre. Desafortunadamente me declaro culpable de haber tenido expectativas de Michael, y alguna vez de sus hijos, y espero algún día poder eximir mi culpa.
Ellos y todas las personas merecemos la libertad de elegir nuestro camino, acertar, equivocarnos, etc. Ni siquiera por amor debemos destinar a nadie a ser o hacer nada. El amor siempre lleva a la libertad, no al contrario.


Fuente:
http://www.michaeljacksonmexico.com/2009/11/columna-de-valeria.html

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